Civilizaciones Inteligentes en la Vía Láctea: ¿Estamos Verdaderamente Solos?

Like early explorers mapping the continents of our globe, astronomers are busy charting the spiral structure of our galaxy, the Milky Way. Using infrared images from NASA's Spitzer Space Telescope, scientists have discovered that the Milky Way's elegant spiral structure is dominated by just two arms wrapping off the ends of a central bar of stars. Previously, our galaxy was thought to possess four major arms. This annotated artist's concept illustrates the new view of the Milky Way, along with other findings presented at the 212th American Astronomical Society meeting in St. Louis, Mo. The galaxy's two major arms (Scutum-Centaurus and Perseus) can be seen attached to the ends of a thick central bar, while the two now-demoted minor arms (Norma and Sagittarius) are less distinct and located between the major arms. The major arms consist of the highest densities of both young and old stars; the minor arms are primarily filled with gas and pockets of star-forming activity. The artist's concept also includes a new spiral arm, called the "Far-3 kiloparsec arm," discovered via a radio-telescope survey of gas in the Milky Way. This arm is shorter than the two major arms and lies along the bar of the galaxy. Our sun lies near a small, partial arm called the Orion Arm, or Orion Spur, located between the Sagittarius and Perseus arms.

Un artículo publicado The Astrophysical Journal (Junio, 2020) ha sacudido la comunidad científica al estimar que podría haber hasta 36 civilizaciones inteligentes en la Vía Láctea. Este cálculo, basado en teorías científicas y ecuaciones matemáticas, sugiere que no estamos solos en el universo, aunque las probabilidades de comunicación con estas civilizaciones sean extremadamente bajas.

La Mediocridad de Copérnico y la Ecuación de Drake: Metodologías Clave

Los científicos utilizaron dos principios fundamentales para realizar estos cálculos:

La mediocridad de Copérnico, sugiere que la Tierra y la humanidad no ocupan un lugar especial en el universo, lo que implica que si la vida inteligente ha surgido aquí, es probable que también haya surgido en otros lugares bajo condiciones similares.

La ecuación de Drake, es una fórmula que intenta estimar el número de civilizaciones extraterrestres con las que podríamos comunicarnos.

El Tiempo Necesario para la Evolución de Vida Inteligente

Según los investigadores, se requieren al menos unos 5,000 millones de años para que una civilización inteligente se desarrolle en un planeta, lo que significa que cualquier civilización existente en nuestra galaxia ha tenido que pasar por un largo proceso evolutivo.

Además, el estudio también asume que el tiempo promedio en el que una civilización puede comunicarse, antes de desaparecer o volverse indetectable, es de aproximadamente 100 años. Este período extremadamente corto en términos astronómicos sugiere que muchas civilizaciones podrían haber existido y desaparecido sin dejar rastro detectable.

La Distancia como Principal Obstáculo para la Comunicación

Otro hallazgo notable del estudio es la distancia promedio entre estas civilizaciones, que se estima en al menos 17,000 años luz. Esta enorme distancia, sumada a la limitación de que estas civilizaciones probablemente se encuentran cerca de estrellas enanas rojas del tipo espectral M, plantea un desafío insuperable para nuestras actuales capacidades tecnológicas de detección y comunicación.

Las estrellas enanas rojas son más pequeñas y frías que nuestro Sol, y aunque son las estrellas más comunes en la Vía Láctea, las civilizaciones que orbitan alrededor de ellas estarían extremadamente lejos de nosotros, lo que hace prácticamente imposible cualquier intento de contacto en el futuro previsible.

Conclusión: La Dificultad de Detectar y Comunicarse con Otras Civilizaciones

A pesar de la fascinante posibilidad de que haya otras civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia, la realidad es que las probabilidades de detectarlas o comunicarnos con ellas son extremadamente bajas. La combinación de las enormes distancias, la brevedad del tiempo en que estas civilizaciones podrían ser detectables, sumada a nuestras limitadas capacidades tecnológicas, supera por mucho la capacidad de interactuar con ellas en el futuro cercano.

Mientras tanto, la búsqueda de vida extraterrestre continúa, con la esperanza de que algún día podamos descubrir que no estamos solos…

Si quieres leer el artículo completo:

https://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/ab8225


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